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Archive for May, 2009

Me retiro del circuito de conferenciantes

May 31st, 2009 4 comments

Aprovecho un email que acabo de escribir, para reciclar electrones:

Hola Fernando,

Muchas gracias por interesaos por mí para dar una charla. No obstante, hoy he decidido, por motivos personales, retirarme del “circuito de conferenciantes”. Creo que en cuanto a “propiedad intelectual / copyfight” y similares ya he dicho lo que tenía que decir. Podría ir puliendo el mensaje, mejorando, aportando… pero ¿para qué? Me repito, me aburro. Si alguien quiere saber lo que opino al respecto, en las redes P2P hay conferencias, audios, y vídeos míos para parar un camión.
Hay muchos otro temas que me interesan, pero como poco pasarán años antes de que tenga algo que decir al respecto.
En los últimos años han surgido multitid de activistas en torno a este tema y por suerte ya no es algo minoritario. Hay mucha gente muy capaz de transmitir el mensaje, y de aportar nuevos enfoques e ideas. Os recomiendo (aunque por supuesto hay muchos otros) que contactéis con uno de los más veteranos y destacados conferenciantes en estos temas, David Bravo, quien muy probablemente estará encantado de colaborar con vosotros, y seguro que os da información más útil e interesante de lo que yo hubiera podido. 
De nuevo gracias por el interés, y por creer en el espíritu crítico.
Hasta ahora me he esforzado en incendiar conciencias. Es hora de dar otro paso e incendiar algo más.
Un fuerte abrazo,
J

Apuntes desde Budapest

May 29th, 2009 No comments

Nota.- Posteo desde el ordenador de acceos a la red público del hotel, cuyo teclado en Hungaro no tiene acentos [corregido el texto en casa]. Se llama “Web Corner on a Mac”, pero corre con Windows. He reiniciado con opción para ver los sistemas que lleva, pero solo Mac y Windows, y ambos con contraseña (de hecho el Windows con modo quiosco Passman). Tampoco ha funcionado el arranque desde CD para cambiar la contraseña de admin. Al final no merece la pena perder tanto tiempo en un hackeo con tan poco potencial. Aunque sí me he divertido accediendo a los temporales y viendo los documentos y fotos que los viajeros del hotel descargan de sus correos (y luego no borran). Desde invitaciones a congresos médicos sobre la diarrea, hasta fotos de borracheras o los últimos datos de ingresos en taquilla de la peli de Star Trek. 

En realidad deberia de ser “apuntes desde Pest”, pues en un par de días no hemos podido pasar a Buda. Pero eso no significa que hayamos perdido el tiempo: pese a no poder ver Tosca en la ópera por estar todas las localidades vendidas, paseamos toda la calle Patrimonio de la Humanidad (Andrasse Ut) desde el parque hasta el Parlamento, con vuelta via metro que se nota no ha cambiado desde la era comunista, y comimos en el New York Palace (absurdo nombre, ciertamente), donde comprobamos que el poco interés por atender al cliente, y la falta de simpatía no es solo una cosa de Praga, ni de que el local sea más o menos lujoso. De cena, para huir del omnipresente partido de fútbol, nos metimos en Menza, curioso restaurante con aire retro, buena música, buen ambiente, y comida interesante.

Al dia siguiente, ayer, tras una breve pero intensa y productiva reunion de trabajo, fuimos de compras a una tienda realmente genial y genuina: alterego (donde tienen las narices de mezclar, entre muchas otras cosas, mercancia de la genial Emily the Strange y prendas de Hugo Boss). Por la noche fuimos un grupo de empresarios y ejecutivos valencianos a cenar a otro restaurante con nombre curioso: Fatal.

Ahora ya, al aeropuerto. Esta noche en casita, si todo va bien. Nota para mi mismo: cuando pueda edito la entrada con fotos, acentos, info mas concreta, etc.

PD.- Una anécdota no comentada es que vimos por la calle una grabación de porno para internet, de esas del tipo “Las aventuras sexuales de pepito en Budapest”. El colega con la cámara de vídeo Canon HD de mano era de lo más repugnante: pelo tintadísimo de rubio, camisa hortera bajo una chaqueta de piel de cocodrilo roja, sandalias blancas, vaqueros rotos, gafas de sol enormes y blancas, acento italiano, y mirada de baboso mientras enfocaba muy muy de cerca a una chica con aspecto de niña (aunque las facciones y arrugas mostraban que no era ninguna menor) y le preguntaba “¿me vas a enseñar todo todo de Budapest?” mientras subía el plano por sus piernas.

Apuntes desde Praga

May 27th, 2009 No comments

Llegamos el domingo, via el impresionante aeropuerto de Munich. Parece mentira que dos compañías de la misma alianza, sean tan distintas (Spanair y Lufthansa). Directos al hotel, y primera sorpresa. Aunque en alguna ocasión me había pasado que el agua caliente no funcionaba bien, en este caso era lo contrario: lo que no salía era agua fría, y la caliente escaldaba. Además, al ser tan tarde, no tenían un técnico de mantenimiento ni nos podían cambiar de habitación al estar el hotel lleno.

Al día siguiente lo solucionaron (con la surrealista explicación de que como es un edificio recién renovado, se acaban de dar cuenta de que las tuberías de agua caliente y fría pasan muy cerca la una de la otra, con lo que la de la caliente calienta la fría ???), y pudimos disfrutar de un día de asueto, pero plagadito de actividades: Museo Nacional, Municipal House y su maravilloso Art Nouveau,  Staromestské námestí y su Orloj, compras en el casco antiguo, y concierto de HotLine (grupo de fusión del batería y copropietario del local Michal Hejna) en el AgaRTHA Jazz Club.

Ayer el día fue un poco más de trabajo con un par de reuniones muy interesantes. Pero como siempre hay hueco para disfrutar de una ciudad con tanto encanto arquitectónico (ahogado recientemente, eso sí, por neones y vallas publicitarias que no estaban en mis viajes anteriores a esta ciudad, y que insultan la monumentalidad de su arquitectura), hemos podido visitar la casa natal de Franz Kafka, el puente de Carlos sobre el Moldava (en obras y con mercadillo), y asistir a la impecable representación del Rigoletto de Verdi en la Ópera Estatal de Praga. Gran puesta en escena, portentosas voces, y un público heterogéneo al que le gustaba aplaudir (hubiese acabado el Acto o no).

Ahora descanso, buscar un Golem de regalo, y al aeropuerto. Próxima parada: Budapest.

Wii chips saves y regiones

May 24th, 2009 No comments

Muchas veces se emplea como excusa, pero mi caso es un ejemplo real: tengo una wii, y como viajo mucho, a veces veo juegos (Japón, EEUU, etc) que molan y no están en España, por lo que me apetece comprárselos a mi hijo. Pero como los fabricantes de “contenido” tienen la cabeza metida en el culo, se les ocurren cosas como las “regiones”, o sea que si compras un DVD (compra, legal, original, en la tienda, lo que quieras) en EEUU o Japón, no sirve en Europa.

A cualquiera que tenga dos dedos de frente dicha medida se le antojará absurda (globalización, medidas anti DRM, etc), pero obviamente ellos no son así, o peor: se dirigen y les interesa el mercado de borregos.

Así que la solución para defender nuestros derechos como consumidores pasa por chipear la consola (o en el caso de los reproductores DVD, insertar el código como ya expliqué en un post anterior). Cosa que hice hace tiempo, pasándome por el forro el absurdo código penal, que algún día alguien llevará al Supremo o Constitucional y demostrará que es incompatible.

Con eso ya puedes jugar a juegos de otras regiones, y puedes hacer copias de seguridad de tus juegos. 

Luego, un día, tu hijo le da al botón “Borrar” en vez de “Cargar” al jugar a SuperMario Paper, eliminando así 38 horas de dedicación, en el nivel 8-3, a punto de enfrentarte al temido Conde Bleck… y tras la lógica desesperación, acudes a: Internet (¿a dónde si no?). Y en wiisave encuentras a alguien que ya pasó por todo eso y fue tan amable de compartir sus avances. Y lógicamente eliges “región europea”, sin pensar que el juego lo compré en EEUU. Así que introduces los códigos y no carga, y cambias la tarjeta SD (no HC, y menso de 4GB para el firmware inferior a 4, para que no inabilite el chipeo, claro) y nada. 

Moraleja: recuerda los trucos, las regiones, los códigos, las versiones…

Imágenes desde el espacio

May 20th, 2009 2 comments

Algunas impresionantes imágenes que las misiones de la NASA nos han brindado:

La Tierra vista desde Saturno, desde más de mil millones de kilómetros de distancia. Foto tomada por el Cassini.

Aurora boreal capturada por el IMAGE (también se puede ver una animación aquí).

La Tierra (urbanizada) de noche. Véase el efecto de urbanización que el transiberiano ha tenido sobre la región.

El satélite Terra nos muestra distintos tipos de patrones agrícolas. La explicación de las diferencias es la siguiente (de izquierda a derecha, de arriba a bajo):
1) Tierra organizada según planificación del siglo 19, Minnesota (EEUU)
2) Irrigación radial, Texas (EEUU) 
3) Siglos de agricultura, originarios del medioevo, derivan en gran fraccionamiento y desorden en Alemania
4) Asentamientos de poblados, en medio de la selva, en Bolivia
5) Bancales de arroz en Tailandia
6) Grandes ranchos en Brasil

El satélite SOHO nos muestra el sol con sus tormentas de radiación al máximo (2000), que pueden dañar equipamiento electrónico en la Tierra, y al mínimo desde 1957 (2009) lo cual también constituye un serio peligro de indicio de inicio de mini-era glacial.

Medioambiente salvado por acción rápida: CFC

May 20th, 2009 No comments

El equipo del investigador de la NASA Paul Newman ha determinado, mediante modelos computerizados, lo que hubiese ocurrido si no se hubiese firmado el tratado de Montreal que limitó el uso de CFC y similares para evitar la desaparición de la capa de ozono.

Según estas investigaciones, en el 2065 la radiación ultravioleta habría subido un 500%, causando mutaciones muy peligrosas, y haciendo que los humanos sufriésemos quemaduras de tercer grado si estuviésemos 5 minutos al sol.

Todo un ejemplo de lo que se puede (y debe) evitar, con acción política rápida. Pero por desgracia no parece ocurrir muy a menudo. ¿Por qué en esta ocasión sí ocurrió? Sencillo: porque los “afectados” por estas medidas eran “pocos”, en comparación con medidas más amplias que serían necesarias para reducir la emisión de gases contaminantes. Y ya se sabe, la democracia es la dictadura de la mayoría, así que no puede ir contra ella misma, aunque eso la termine matando.

Apuntes desde Bogotá y 4

May 19th, 2009 No comments

No pensaba escribir otra entrada con anécdotas de este viaje, pero me han sucedido unas cuantas:

  • Normalmente un “taxi” (coche privado) del hotel cuesta mucho más que un taxi regular (con taxímetro). Pero hoy la pequeña diferencia me ha sorprendido: 26.000COP (8’64€) el del hotel, 21.000COP (6’97€) el taxi. Por cierto, ¡los taxis de Bogotá son de los más baratos del mundo! Las carreras de media hora que hacía casi todos los días me costaban 9.000COP (3€).
  • Sin pedirlo, cosa que en otras ocasiones he hecho, y sólo me ha funcionado un par de veces (motivo por el que dejé de hacerlo), Iberia me ha ofrecido un upgrade a primera, por ser viajero frecuente. ¡Mola!, y más en un vuelo transatlántico, donde se agradece mucho el espacio para las piernas, la comodidad, la mejor comida, y el sistema de vídeo personal (en vuelas a Norteamérica y Asia ya son comunes, pero en el Madrid-Bogotá no).
  • En el aeropuerto de El Dorado siempre entro a la sala VIP de Avianca. No está mal, pero esta ve he ido a la Admiral’s Club porque me pillaba más cerca de mi puerta de embarque, y ¡menuda diferencia!

Ahora sólo espero que la salida del vuelo, anunciada con retraso de 40 minutos, no me haga perder la conexión (no creo, en vuelos tan largos al piloto le es sencillo recuperar ese tiempo). Nos vemos en España.

Por cierto, me he comprado un sombrero de fibra fino de ala corta. ¿Guiri, chulapo, hortera, vacilón…? Lo que sea, pero protege la calva del sol abrasador de Bogotá.

Prostíbulos en la Zona de Tolerancia, Bogotá

May 17th, 2009 6 comments

Hoy he estado trabajando en la habitación toda la mañana. Por la tarde he salido un rato a leer a una terraza al lado del Centro Comercial El Retiro. Y ahí ha empezado una de las jornadas más increíbles de mi vida (y eso que ya llevo unas cuantas).

Cerca de donde estaba leyendo, había dos hombres. No suelo escuchar las conversaciones de los demás, pero uno de ellos tenía una mirada, un gesto, muy pero que muy peculiar (triste, iracundo, dolido…). Sus miradas se perdían a lo lejos. Parecían el tipo de personas que tienen algo que contar. Así que escuché.

Escuché que Iván, el de gesto intenso, seguía llorando el asesinato de su hijo a manos del ejército, como último golpe a una vida dura. “El gordo” le consolaba.  

Con ganas de entender un poco más sobre la historia y realidad del lugar donde me encuentro, de primera mano, y dado que iba solo y no ponía en una situación difícil a mi pareja (o hijo, o cliente, o quien duese que en ocasiones me acompaña en mis viajes), me he acercado y les he ofrecido invitarles a una empanada si no les importaba que me contasen su historia.

Iván era campesino, con la mala fortuna de estar en una zona donde los paramilitares, narcos y guerrillas varias hacían de la vida un infierno. Tras perder hace casi diez años a su mujer e hija en un tiroteo entre narcos y paramilitares (AUC) y guerrilleros de las FARC, emigró con su hijo. Cinco años después a su hijo lo raptó el ejército y lo asesinó, presentándolo como “falso positivo” (de esto ya me habían contado aquí), que es lo que hace el ejército para mostrar “resultados” en su lucha contra el crimen y narcotráfico. Pero resultaba tan obvio que era una mala excusa, que hasta el uniforme ensangrentado con el que lo habían mostrado en la televisión se encontraba limpio de manchas y sin ningún rasguño ni agujero de bala.

Habiéndolo perdido todo, sin cultura ni profesión, tuvo la suerte de encontrar al “gordo”. “El gordo” era un taxista con un físico absolutamente intimidador, pero con una voz dulce y un corazón de oro. Trabajaba principalmente en la “Zona de Tolerancia“, que es la única zona con prostitución legal de Bogotá, en el Barrio de Santa Fe. Así que le consiguió un trabajo a Iván como portero de burdel, para lo cual el único requisito es seguir órdenes y no tener ni miedo ni escrúpulos. A Iván ya no le quedaba nada de eso, así que aceptó. Hoy ya no vive en la calle, pero no consigue rehacer su vida ni olvidar a su familia asesinada.

Al ver que me interesaba de verdad, me preguntaron que porqué. Supuse que el “soy una persona curiosa” o “me gusta conocer la realidad del mundo de primera mano” no les serviría, así que les dije otra verdad “escribo historias reales en internet, y si no les importa pensaba contar esta”

Parece ser que están acostumbrados a que cuando aparece un periodista, sea para hacer una crónica de lo sórdido que es el ambiente donde trabajan, y hacer juicios morales prefabricados o disparatados. Así que, contentos de que alguien pueda, supuestamente, dar una imagen un poco más transparente de lo que ocurre en sus vidas, me han ofrecido enseñármelo de primera mano. No siempre tiene uno la oportunidad de adentrarse en la peor zona de la ciudad acompañado por alguien “de dentro” que te hace de guía, así que he aceptado.

Nos hemos montado en el taxi de “El gordo”, y me han llevado a la 23 con la 15. La zona pondría los pelos de punta a cualquiera. No es por dármelas de “duro”, pero tras haber paseado por las peores zonas de Jakarta, Beijing, Frankfurt, Detroit, Estambul y muchas otras ciudades, en busca de “la otra realidad”, esto no me ha sorprendido: prostitutas paseando las calles, aceras rotas, olor a comida de puestos ambulantes y pequeños locales insalubres, indivíduos de mala pinta ofreciendo de todo a los numerosos viandantes, neones por todas partes… pero también multitud de policías motorizados y camionetas con militares, peluquerías, tiendas de ropa “sexy”…

A lo largo de mi vida he hablado con vendedores de droga en Bolonia, punks en Berlin, prostitutas en París, vagabundos en Washington DC, matones en Mexico DF, desequilibrados en Buenos Aires… pero esta era la mayor concentración de marginados sociales a la que iba a tener la oportunidad de acercarme (y no como en el slum Dharavi de Bombai, donde mantuve la distancia, especialmente por ir con mi chica).

He entrado, tras el cacheo de rigor, con Iván a La Piscina. Me quería presentar a Juan Pablo Lozano, “El Zar”, pensando que le halagaría que le llevase a alguien que le podía hacer publicidad gratis. Menos mal que no lo ha encontrado, pues no me apetecía dar explicaciones ni menos meterme en algún lio o malentendido. Así que me ha conseguido una de las cotizadas mesas al borde de la piscina que tiene el local, y me ha dicho que observe un rato, que luego me lleva a los otros locales. 

Me cuenta que en ese local trabajan 90 mujeres, 18 guardias de seguridad, 22 camareros, 8 limpiadoras, 2 manicuras, 4 peluqueros, 4 cajeros, 14 taxistas, 1 médico, 1 masajista, y 1 abogado.

La verdad es que me sentía como un fotógrafo de National Geographic en la jungla… pero sin cámara. Allí había de todo, traqueadores, bolillos, bravos, chicos de los narcos (que tienen salas a parte), “aguacates agrios”, yankees (no me extrañaría que alguno fuese de la DEA), ejecutivos de traje, jovencitos excitados, y sobretodo muchas, muchas mujeres.

El local es amplio, y relativamente limpio. Techos muy altos en la zona de la piscina. Iván me cuenta que hace más de 20 años era un hotel, pero que fue a menos, pasó a hostal, y al final “El Zar” lo convirtió en el burdel más famoso de Bogotá.

En ese momento el escandaloso y parlanchín DJ cambia la música, se apagan las luces, se encienden lo focos, y sale una espectacular mujer a hacer un número de streaptease en la pasarela que cruza la piscina. Hay que reconocer que sus habilidades gimnásticas son notables. Así como el tamaño de los implantes de silicona, que parece presente en el 80% de las mujeres del local. Pero no, ni lo disfruto ni he acudido para ser un voyeur accidental. En las sociedades occidentales la carne femenina ha dejado de ser tabú hace tiempo, y se puede ver cada vez que uno quiera. Además, por mucho que el hombre se excite mucho más que la mujer visualmente, yo estoy viendo a una mujer actuando, y tratando de entender cómo, porqué y para qué; no estoy babeando ante un pedazo de carne que se agita al son de la música. Soy el primero que admira y disfruta de la belleza del cuerpo femenino, pero no he venido a eso.

Iván me iba a traer a la señorita a mi mesa, como gesto de cortesía, pero por suerte un cliente ha pagado bastante dinero para “disfrutar de su compañía”. Y digo “por suerte” porque no quiero nada más que aprender, hablar, y no ser el centro de atención por tener en mi mesa a la “chica del momento”. 

Por supuesto, ni me pasa por la cabeza contratar el “servicio” de alguna de estas señoritas. Ni por mojigatería, ni por timidez. Ni porque me parezca bien ni mal la prostitución (siempre que sea voluntaria, claro), sino principalmente y sobretodo porque soy hombre de una sola mujer, fiel, y no deseo que otras manos que no sean las de mi chica me toquen. Además soy bastante estricto con el tema de la higiene, y asumo que con tanto tránsito, ese debe ser un tema preocupante. Y por último, el sexo como actividad física, sin involucrarse emocionalmente me resulta vacío (aunque recuerdo que en épocas donde las hormonas andaban descontroladas, eso no importaba). No soy ningún integrista, e igual mañana cambio de opinión, quién sabe, pero tengo mis convicciones e intento ser coherente con ellas.

Lo que sí me interesa es aprender, así que cada vez que veo a una de dichas señoritas sola y aburrida, le pregunto (dejándole claro que ni soy ni voy a ser “cliente”).

Son por lo general amables y educadas. Ninguna parece asustada, ni tienen marcas que delaten la más mínima violencia. Ni siquiera parecen consumir droga. No huelen a alcohol, ni fuman. Me cuentan que pueden ir a la “casa” (burdel) que quieran. Incluso pueden cobrar lo que quieran, pero hay una especie de “precio de mercado” que casi todas respetan. Me cuentan mil historias, pero la mayoría tienen en común cosas como un ex-marido o ex-novio maltratador, haber tenido hijo(s) de jóvenes y solteras, falta de estudios (con unas cuantas excepciones, chicas con carrera y alto nivel cultural), procedencia de pueblos y de familias humildes… Sólo encuentro a un par de jovencitas “cabezalocas” (y aun así me pregunto si han terminado aquí por drogas, rebeldía, trauma, o qué).

Me sorprende, y me cuesta creer, lo que algunas me cuentan sobre las relaciones con los clientes: que suelen ser agradables, que en ocasiones disfrutan, que les gusta ese trabajo (aunque todas quieren ahorrar para dejarlo… por algo será). Y más me sorprende lo que me cuentan de los dueños de los burdeles: que son gente respetuosa, que no les obliga a nada, que incluso hacen cosas para que estén mejor, como contratar a strippers masculinos que actúan para ellas.

Pero cuando alguna pasa más de un minuto hablando conmigo, noto un vacío, una tristeza, que no pueden esconder. Está claro que esta actividad ni es glamurosa ni agradable, así que la marca psicológica pasa factura, quieran o no, lo enmascaren de una forma o de otra.

Todas son colombianas, pero de rasgos bien variados. Desde las negras como el carbón a las de piel clara, altas, bajas, viejas, o jóvenes (ninguna menor, por supuesto, ya se aseguran de ello tanto los dueños como las chicas y la policía). Las hay feísimas, gordísimas, y las hay que le dan mil vueltas a misses de medio pelo que pueblan nuestra televisión y las pasarelas. Por ejemplo Fresita es portada de revista, y seguro que Barbie, Natasha, o Natalia lo podrían ser sin problema.

Le digo a Iván que aunque es increíblemente interesante, me empiezo a sentir incómodo, sobretodo a medida que van llegando más y más hombres (curiosamente la mayoría de ellos entre los 25 y los 35, bien vestidos, algunos con maletín, y muchos bastante atractivos), y me dice que es por “la quincena” (aquí se cobra cada quince días).

Me dice que antes de irme, me enseña otros locales, para que vea que hay de todo. Lo temía, pero no quiero ser descortés con este hombre que ha sido tan amable, así que accedo. Me pasea por Troya, Atunes, La Casona, y Paisas. Todos se conocen y se saludan (guardias, camareros, chicas). Se lo agradezco, y le doy una propina. Me pregunta si lo he pasado bien, y le digo que claro que sí (no le explico que es por lo que he aprendido, porque no creo que lo entendiese). Y me dice si quiero que me consiga a alguna de las chicas para subir a una habitación o acompañarme al hotel. Le explico que no, que estoy casado (no lo estoy todavía, pero ya me siento como si lo estuviese), que amo a mi mujer, y que no busco “sexo fácil”. Me mira como diciendo “los hay raritos”, pero se despide con un “eres chévere, vuelve cuando quieras que aquí tienes a un amigo, y si te metes en líos, llama al club, y te envío al grupo“. No sé si sonreír o asustarme, pero se lo agradezco, y me despido con un abrazo sincero.

De camino al hotel “El gordo”, demostrando mucha más sensibilidad y empatía, me dice “parece usted de los que no acude al mercado de la carne”. “En efecto”, le contesto. “Lo suponía por su mirada y por su curiosidad. Pero oiga, no vaya a pensar que todo eso es malo, de verdad que hay buena gente, y que la mayoría de los que pagan lo hacen sin perversión, para pasarlo bien, y las que cobran lo hacen por el dinero, pero no han de pasar por nada que ellas no quieran”. “Esa es la sorprendente sensación que me he llevado” le digo. “Pues no se sorprenda tanto, que seguro que en su país es así también”. “Sí -le contesto- pero también he visto violencia, abuso, y miseria en tantas partes del mundo, que sé que la vida no es una fiesta ni una diversión”. “Qué me va a contar” me contesta. Con eso me lo dice todo.

Puta miseria. Abre los ojos. Ya basta de tabú e hipocresía.

Apuntes desde Bogotá 3

May 16th, 2009 No comments

Tras recuperar sueño e ir a comer ajíaco santafereño, dulce de leches y jugo de curuba en Sopas de mamá y postres de la abuela, ayer acudí con los distribuidores a un par de reuniones. Me llama la atención como en casi todos los edificios de oficinas, el guardia de seguridad lleva un registro de los ordenadores portátiles que salen y entran (con su número de serie y todo), y cómo te piden una identificación con fotografía, que te cambian por un pase de visitante, hasta a salida del edificio.

En coche vi un par de cosas curiosas: los excelentes grafitis de la 30 con 76 diagonal, y “Mi Mariachi” un comercio que dispone de grupos de mariachis, boleros, etc, de alquiler. Me comentan que “cuando la esposa se enoja, o se pone brava, porque el marido regresó a casa después de una semana sin saber de él, el marido contrata a unos mariachis, y asunto resuelto” ??!!! Había decenas de mariachis y furgonetas a la espera en la replaza, lugar donde por cierto es bien fácil conseguir droga o armas. Curioso. Nos reímos un buen rato en una cafetería Juan Valdés hablando de cómo varios de los miembros del equipo de mis distribuidores habían empleado el servicio, y lo bien que funcionaba.

Hoy, entre reunión y reunión, me han regalado un manojo de mamoncillos (no, no son empleados de una subsidiaria o por el estilo, es una fruta). También me he estado riendo de las frases pintorescas que emplean, como “trabaja menos que un gorgojo [pájaro] en riel [posado en un cable eléctrico]“, o “tenemos doce mandamientos, el 11 es no dar papaya [no dar oportunidad], y el 12 no perder papaya [no perder oportunidad]“.

Como estoy realmente cansado, después de la última reunión, a la que he acudido a pie, tras andar 15 cuadras, he pasado por el Surtifruver de la Sábana, atraído por el uso de personajes licenciados a Lazy Town para promover el consumo de fruta, y he comprado un litro de Avena Cubana, otro de Kumis, arepas con doble de queso, pulpa de guanábana sin pepa, mangos de azúcar, y un dulce envuelto en hoja de plátano. No me extraña que esté cansado, después de volver a pie cargado con todo eso y el ordenador. Pero es la mejor forma de conocer una ciudad: sumergirse en ella. Ahora a aprovechar la suite del hotel, con cocina, platos y cubiertos, etc. Y mientras ceno, House en versión original en el canal Universal o una de las pelis que me he traído en la llave USB (benditos gigas). Buenas noches.

Tetris en el Emacs

May 16th, 2009 No comments

El easter egg del Tetris escondido en el editor Emacs debe ser más viejo que viejo, pero yo lo acabo de descubrir, y lo quería compartir: escribe emacs en el Terminal, luego dale a la tecla escape (esc) (para entrar en el buffer) y luego escribe x y tetris. Maneja las piezas con las flechas del teclado, y ¡a jugar!