A parte de la sublimación, o la catarsis, hay un modo de avance simple pero eficaz en las psicopatologías (especialmente traumáticas) que es la interiorización de la diferencia fundamental entre términos aparentemente similares y relacionados con el trauma.

Por ejemplo, un hombre que ha sido torturado, debe comprender la diferencia entre fuerza-poder-agresividad-violencia. Como ese hay muchos ejemplos (entrega-compartir-regalo-abandono, límite-norma-regulación-restricción-inhibición-prohibición-represión, libertad-libertinaje-anarquía, etc, etc).

En esa línea, Dan Pallotta, en el Harvard Business Review (gracias Juan) escribe un artículo sobre la diferencia entre preocuparse y ser responsable.

El no entender la diferencia (a veces obvia para el neuro-normal o psico-equilibrado, a veces sutil hasta para un lingüista) puede llevar a obvios desequilibrios. Es la trampa y la fuerza del lenguaje como mecanismo que ordena “nuestra realidad”. Por ejemplo, el hombre torturado que rehuye, aunque sea inconscientemente, de su virilidad, su fuerza, su potencia, o de expresarla de manera que pueda ser entendida como brusca porque para él significa violencia y agresión, un abuso que sufrió y que no quiere ejercer, en realidad está cayendo en una trampa de los extremos y el reduccionismo, trampa en la que los mecanismos de defensa y compensación se sienten cómodos, pero que no ayuda para nada a sanar y re-equilibrar. Deberá entender la diferencia, practicar ejercicio físico, ser firme, disfrutar de intensidad física en sus relaciones sexuales… sin caer en el otro extremo de rehuir de una sensibilidad y suavidad plácida en la que se siente cómodo y seguro.

Ahora que cada cual analice su desequilibrio, busque términos relacionados pero sutilmente diferentes, y comprenda el porqué su cabecita les ha tendido la engañosa trampa de la asimilación falaz.

En occidente nos hemos centrado mucho en el “proceso”. Todo son procesos, con su linealidad, consecución, causalidad, y objetivo. Se busca la optimización. Modificaciones sucesivas en pos de una meta, a través de las cuales se diluye el espíritu inicial del proceso en cuestión.

En oriente, sobretodo tradicionalmente (no me refiero a la vorágine de producción y consumo capitalista en la que se ha convertido China, o el hipereficiente Japón de la postguerra) hay un enfoque mucho más orientado al rito.

El rito no necesita objetivo ni justificación. Es en sí mismo. Se repite una y otra vez, inmutable, invariable, con su mágico efecto asentador y reafirmante.

No por venerar el rito y su cultura hemos de caer en la trampa de los mediadores (sacerdotes que ejercen de maestros de ceremonias y guardianes del integrismo), de la alienación, o de la ausencia de espíritu crítico.

Pero nos vendría muy bien empezar a convertir lo que vemos como procesos, incluidos los más simples como saludarse, comer o bañarse, en ritos.

Ghost dog ha hecho que vuelva a releer partes del Camino del Samurai. Fue un libro que leí de muy joven, y me ayudó mucho. Hoy he marcado dos frases:

Es malo cuando uno se convierte en dos. Uno no debería buscar otra cosa en el Camino. Si uno entiende las cosas así, debería ser capaz de oir todos los caminos, y aun así estar cada vez más de acuerdo consigo mismo y seguir el Camino.
Según los ancianos, uno debería tomar sus decisiones en el espacio de siete respiraciones. Es una cuestión de determinación y de tener el espíritu para pasar al otro lado.

Protegido: El pez que sonreía

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Protegido: Etéreos placeres

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Quiero un mundo donde el código esté programado en verso. Donde la poesía sea binaria. Donde la información huela bien.

El otro me agrede. Por eso no he entendido nada hasta que he entendido el amor. Porque 1+1=1

Siguiendo en la línea de otra recopilación que hice (para Málaga), en esta ocasión, gracias a unos amigos que acaban de regresar de Perú (gracias Juangui, Jose, y Alvaro), aquí van vocablos “diferentes”:

un pata = un tío, un tipo, un colega
bacán = guay, molón
jalar = coger, traer, funcionar… infinitos usos
el fierro = la máquina, el hardware, coche
listo, ya = coletillas tipo “vale”, “ok”
de repente, de pronto = coletillas tipo “entonces”, “quizás”
de frente = directamente
huevón = tonto
brócoli = marica
chupar = beber, privar
almuerzo = comida del mediodía
nuevos pueblos = chabolas del extrarradio (peaso eufemismo)
chifa = restaurante chino
chaufa = arroz tres delicias + pollo (comida china-criolla)
chibolo = chaval
chibolero = que le gustan l@s jovencit@s (noooo, no fuimos al Emmanuelle)
rompecunas = asaltacunas
la boleta = ticket (no factura)
huachimán = vigilante particular (de watchman)
jironear = salir a pasear (término en desuso)
jirón = avenida o calle amplia
huachita = caño (fútbol)
caño = grifo
grifo = gasolinera
al toque= en el momento, instantaneo
la laptop=el portátil
tico = uno de esos taxis pequeñitos y amarillos que no conviene coger
cabrón = marica
chivo = cabrón (el cabrón de aquí, no el maricón)
nikkei = fusión japo-peruana en la comida
cuy = cobaya (a la brasa, muy rico, doy fe)
chupe = sopa consistente
sancochado = cocido
causa = tarta de patata con cosas
tiraditos = mezcla de sashimi y ceviche
choclo = un tipo de maiz enorme

Escuchando “Step outside” de los Housemartins, el estribillo, dice:

And if you’ve ever crossed your heart and hoped to die

The voices in your head saying you must cry

Then there’s more to you than meets the eye

But if you go about your business with capital b

They’re sure to cut you up with a capital c

And then you will be dead with a capital b

Como en tantas ocasiones, la mente de uno divaga, más alla de tabúes y mojigaterías, esta vez hacia el concepto de suicidio. ¿Existe un “buen” suicidio? No me refiero a si es éticamente reprochable, defendible o lo que sea. No. Me refiero a si, una vez uno decide llevarlo a cabo (¿a quién no se le ha pasado por la cabeza aunque sea alguna vez? nota: la clave para no hundirse es mirar dentro de uno mismo y encontrar el camino al que hacía referencia en el post anterior, y si uno está hundido, primero ha de centrarse en salir del pozo, pues hay mil formas aunque desde la oscuridad y soledad del pozo no lo parezca) ¿habría una “mejor” forma?

Tampoco hablo del “suicidio indoloro” o el “método más rápido”. Eso es para cobardes, y el que se suicida por cobardía es el más patético de todos.

Hablo de que, puestos a aceptar la muerte de un modo tan seguro y tranquilo, ¿por qué no hacer algo con ello? Desde suicidarse a la puerta del centro de donaciones, para que puedan aprovechar bien los órganos, a buscar situaciones donde poner en peligro la vida de uno pueda salvar la de otros, hasta el suicidio como performance o arte extremo, se me ocurren mil formas en las que un suicidio no es simplemente un acto de desesperación, de dolor, de llamada de atención con un final equivocado, o de puro cansancio.

Pero, lógicamente, el que llega a ese estado, no puede pensar en otra cosa, en los demás, en utilitarismo, en objetivos, o en arte. Lógicamente, el que llega a ese estado no piensa lógicamente. Aunque quizá, sólo quizá, el dejar de pensar lógicamente es lo que en ocasiones nos puede salvar del suicidio. ¿Todo sea por vivir? No sé.

Desde que naces te dicen lo que hacer, sentir, pensar…

hacer lo correcto, aunque te digan que no

intentan "ordenarte"

Te rodean y te sientes con el agua al cuello

con el agua al cuello

falsedad, consumismo, alienación, evasión...

Todos haciendo el mono, siguiendo la música de… ¡otro mono!

hacer el mono

creen que "el lider", "el famoso", "el vecino", "la sagrada escritura", "el partido", "el gurú", "el experto"... sabrá lo que hay que hacer, cuando en realidad es ¡otro mono!

YA BASTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Así que mira dentro de ti, dentro de tu corazón. Si no te mientes, te marcará el camino. Será el camino. Da igual cómo hayas llegado a donde estás, el caso es que ahí estás

No importa cómo has llegado aquí. Lo que importa es que aquí estás, y delante tienes un camino.

Puede que para iniciarlo hayas tenido que salir de otro, que quemar los puentes, que no mirar atrás. Pero forma, en definitiva, parte del camino. Si es el tuyo, síguelo. Atrévete a ser tú.

No será recto, no sé a dónde lleva, y no importa... pero sé que es mi camino, porque decido seguirlo. Y disfrutaré cada paso.

¿Vienes? Recuerda: sólo si es tu camino.

Protegido: Semana desconectado en Málaga y Granada

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