Hace poco una amiga me comentó que había oído, en una conferencia sobre arte indio, algo del estilo: “en la India el arte no tiene el enfoque mercantilista que tiene en occidente…”. Típico panfleto idealista que defiende el misticismo hasta en la salsa curry. Y lo digo con crudeza y acritud porque hay datos que apoyan mi escepticismoEst humanum errare, divinum ignoscere. Me han comentado que no fue eso lo que se dijo en la conferencia, pero no obstante, el resto de la entrada creo que sigue siendo válido. Siento el error.

La profesora asistente de Dirección Emprendedora de la Harvard Business School, Mukti Khaire (india, para más señas) acaba de publicar un estudio sobre la creación de “nuevos mercados” que concluye:

Antes de 1995, había muy poco mercado para el arte indio del siglo XX. Entonces artistas, casas de subastas, críticos, y otros definieron una nueva categoría de “producto”: Arte Moderno Indio — lo que resultó en demanda mundial y escalada de precios.

Para encontrar valores especiales, no contaminados por la sociedad en que vive casi todo el mundo (mercantilismo, consumismo, representatividad, etc) hay que escapar a algún reducto que no esté contaminado (¿queda alguno? seguro que tiene mosquitos enormes); o buscarlo en el interior de uno mismo, divulgarlo a los cuatro vientos, e intentar hacer algo, lo que sea, subversivo y contestatario.

Pásame ese panfleto. Y los botes de spray ;-)

Quiero un mundo donde el código esté programado en verso. Donde la poesía sea binaria. Donde la información huela bien.

El otro me agrede. Por eso no he entendido nada hasta que he entendido el amor. Porque 1+1=1

Se me ocurre un comentario atrevido, como suele ser la ignorancia de la que poseo más dosis de la aconsejable, a raíz de un texto de Jaime Gili para la revista Lápiz nº195. En dicho texto el Sr. Gili hace referencia a “Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia” de Gilles Deleuze y Félix Gattari, Ed. Pre-Textos. Aunque Deleuze es un autor que me interesa mucho (ahora mismo me estoy leyendo su “Lógica del Sentido”) he de reconocer que no he leído “Mil Mesetas” (todo llegará). Pero aun así, a raíz de la conclusión que saca el Sr. Gili, y asumiendo que es válida, me aventuro a especular.

Primero, su conclusión: “En Mil Mesetas, se diferencia el espacio liso del espacio estriado. El liso viene a ser como el desierto o el mar antiguo, espacios sin marcas, espacios en los que los puntos están subordinados al trayecto y, por tanto, se hace posible un nomadismo, un vagar. Al contrario, el espacio estriado es el de la ciudad marcada de calles y números [...]. En ese segundo espacio -el estriado- los trayectos tienen la tendencia opuesta: suelen estar subordinados a los puntos, “se va de un punto a otro”. Allí no habría, por tanto, nomadismo alguno. Allí residiría el poder con la repetición como su arma”.

La poética es preciosa. La imagen empleada, la metáfora… desde el punto de vista estético, nada que objetar. Pero tratar de hacer ensayo de crítica social a base de preciosismo alejado tanto de la realidad como de lo real, me parece un ejercicio de autocomplacencia.

El enfoque presentado rezuma cartesianismo y dualismo por todos los lados. Un poco de cinismo clásico, y ese mismo cartesianismo, nos mostraría que siempre hay puntos. De hecho, hasta en el “trayecto nómada del espacio liso”, hay un trayecto, una sucesión y consecución de puntos. No existe el “trayecto sin trayecto”. Puede que exista el “trayecto sin destino” o el “trayecto sin objetivo” (más allá del simpático error de traducción del “camino sin objetivo” Zen, ya que todo camino va de un punto a otro, y por lo tanto el que no es destino es objetivo). Pero no el “trayecto sin trayecto” que se pretende describir en el “espacio liso”. Y más desafortunada me parece la figura en un contexto extremo como lo es el desierto, donde la eficiencia puede llegar a ser más vital incluso que la eficacia, y por ello los puntos toman una preponderancia absoluta sobre el trayecto.

Vayamos más lejos. ¿Que pretenden decir los autores cuando reivindican la subordinación de los puntos al trayecto en el espacio liso? Sin duda hablan de la voluntad. La intención, el objetivo, aplicado a ese trabajo imaginario del trayecto. No hace falta acudir a la física cuántica, ni al psicoanálisis, para entender que es falaz y dañino el buscar constantemente fuera las motivaciones y fuerzas que nos mueven por dentro.

Si asumimos un ser, una unicidad identitaria, entonces debemos dotarlo de voluntad (preferiblemente en libertad). No pretendamos que la cartografía o las representaciones mentales del espacio que pretendemos no sólo atravesar, sino que permear, determinarán si vamos punto a punto o vagamos. Será nuestra voluntad, nuestra intención la que lo haga, o no. Otra cosa es por qué y como, pero eso me lo guardo para otro post.

Protegido: Apuntes desde Chicago III

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Ana me envía (gracias) este artículo de El País no tiene desperdicio. Los hechos hablan por sí mismos. Una verdadera vergüenza, que deja descaradamente al descubierto la manipulación que un gestor público deshonesto puede hacer del arte contemporáneo en su propio beneficio (o en el de su hijo, en este caso).

Hace unos meses vi un libro que quería comprar, pero por circunstancias varias no lo pude adquirir en ese momento. Y encima se me olvidó apuntar el título. He pasado meses buscándolo por “temática”, y me ha costado una barbaridad. Si me hubiese fijado en el autor, hubiera sido mucho más fácil.

Por fin lo he encontrado. Se trata de Juliano el Apóstata, de Gore Vidal. El libro relata la vida del emperador romano Flavio Claudio Juliano (más conocido como Juliano el Apóstata), quien intentó revitalizar los antiguos ritos paganos y cerrar el paso a la superstición galilea. Vidal emplea el recurso epistolar entre los filósofos Libanio y Prisco, y las memorias y diarios del propio Juliano, que Prisco habría robado en el lecho de muerte de Juliano y Libanio desea publicar años después, cuando ya es tarde y el cristianismo se ha hecho tan poderoso que no admite oposición.

Neoplatónico, para él (y los muchos contemporáneos que pensaban como él) divinidad máxima es el “Uno”, que se manifiesta a través de visiones, y rituales antiguos como los misterios de Eleusis o el culto a Mitra. Cree en los oráculos (Delfos), los rituales homéricos del sacrificio de animales, y los sueños proféticos. El cristianismo no está a altura de esta exuberancia religiosa y, por lo tanto, se dedica a rapiñar todos los elementos relevantes de otros cultos para hacer una burda imitación.

En la página 135 el mago Máximo conversa con Juliano:

Máx.-Algunos han preguntado: ¿Creamos nosotros a esos dioses o ellos nos han creado a nosotros? Éste es un debate antiguo. ¿Somos un sueño de la mente divina, o cada uno de nosotros es un soñador aislado, que evoca su propia realidad? Aunque no puede saberse con seguridad, los sentidos nos dicen que existe una sola creación y que estamos contenidos en ella para siempre. Ahora bien, los cristianos tratan de imponer un mito rígido y último sobre lo que nosotros sabemos que es variado y extraño. No, ni siquiera un mito, porque el Nazareno existió en carne y hueso, mientras los dioses a los que rendimos culto nunca fueron hombres; más bien son cualidades o poderes hechos poesía para que los conozcamos. La poesía desapareció con el culto del judío muerto. Los cristianos quieren reemplazar nuestras hermosas leyendas por los registros policiales de un rabino reformador judío. A partir de este material inverosímil esperan lograr una síntesis final de todas las religiones conocidas. Ahora se apropian de nuestras festividades. Transforman las deidades locales en santos. Nos quitan nuestros ritos de misterio, en particular el de Mitra. Los sacerdotes de Mitra son llamados «padres». Así los cristianos llaman «padres» a sus sacerdotes. Incluso imitan la tonsura, esperando impresionar a los nuevos conversos con los adornos familiares de un culto más antiguo. Han empezado a llamar al Nazareno «salvador» y «curador». ¿Por qué? Porque uno de nuestros más amados dioses es Asclepio, a quien llamamos «salvador» y «curador».

Jul. —Pero nada hay en Mitra que iguale al misterio cristiano —sostuve para mi mal—. Por ejemplo la Eucaristía, la toma del pan y el vino, cuando Cristo dijo: «Aquel que coma de mi cuerpo y beba de mi sangre alcanzará la vida eterna». Máximo sonrió.

Max. —No descubro ningún secreto sobre Mitra si os digo que nosotros también somos partícipes de un alimento simbólico, al recordar las palabras del profeta persa Zaratustra, que dijo a aquellos que rendían culto a el Dios Uno… y a Mitra: «Aquel que coma de mi cuerpo y beba de mi sangre, se hará uno conmigo y yo con él; él mismo no conocerá la salvación». Esto fue dicho seis siglos antes del nacimiento del Nazareno.

“Curiosamente” Mitra nació de un rayo que abrió una roca, el 25 de diciembre, mientras los pastores miraban su nacimiento.

Todo el que ha visto Zeitgeist conoce la burda farsa que es la religión Cristiana. Aunque me parece que todo el que sea capaz de reflexionar un poco se dará cuenta de ella, sin necesidad de texto o audiovisual que lo guíe.

En las páginas 497-498 podemos leer esta magistral crítica a la religión Cristiana (negrillas mías):

Jesús fue, simplemente, un sacerdote judío renovador, tan exclusivo como los demás judíos, que no tenía ningún interés en hacer proselitismo fuera del pequeño mundo de los judíos. Los problemas que tuvo con Roma no eran de carácter religioso (¿cuándo Roma persiguió a alguien por sus creencias religiosas?), sino político. Este Jesús pensó que él era el mesías. Ahora bien, el mesías es una especie de héroe judío que, de acuerdo con la leyenda, un día establecerá un imperio judío que durará hasta el fin del mundo. Evidentemente no es un dios, y mucho menos el hijo del Dios Uno. El mesías ha sido objeto de muchas profecías judías, y Jesús representó cuidadosamente cada uno de los requerimientos proféticos para parecerse a este héroe (el mesías entraría en Jerusalén sobre un asno, así lo hizo él, etcétera). Pero la cosa salió mal. El pueblo no le dio su apoyo. Su dios lo abandonó. Él recurrió a la violencia. Con una gran banda de rebeldes tomó el templo, anunciando que había llegado con una espada. Debía lograr para sí mismo lo que su dios no le concedía. Acabó no siendo un dios ni tampoco el mesías judío, sino un rebelde que trataba de convertirse en el rey de los judíos. Con bastante razón, nuestro gobernador lo ejecutó.

Las prédicas morales del Galileo, aunque a menudo han sido registradas incoherentemente, están más allá de toda crítica. Predicó la honestidad, la sobriedad, la bondad y una suerte de ascetismo. Es decir, era un rabino judío igual a todos, con tendencias fariseas. Se parece a Marco Aurelio en una forma grosera. Comparado con Platón o Aristóteles, es un niño.

Lo sorprendente de nuestra época es que un rabino provinciano y simple fuera convertido de forma tan extraordinaria en un dios por Pablo de Tarso, quien superó a todos los embaucadores y tramposos que hayan existido en cualquier lugar del mundo. Como señaló con tanta agudeza Porfirio el siglo pasado, «Los dioses han declarado que Cristo ha sido sumamente piadoso; él se ha hecho inmortal y su memoria es estimada por ellos. Mientras tanto, los cristianos son una secta corrompida, contaminada y sumergida en el error». En la actualidad, la situación es todavía peor. Para cuando Constantino, Constancio y la horda de obispos acabaron con Jesús, poco quedó de su mensaje inicial. Cada vez que se reunían en sínodo se alejaban más de las enseñanzas originarias del hombre. La concepción del triple dios es su última obra maestra.

Sé que las citas no deben ser excesivas en un blog, pero me parece tan genial… Termino con esta de las páginas 504-505:

no puedo permitiros que perjudiquéis a los demás, como lo habéis hecho durante tantos años. No catalogaré los delitos que habéis cometido, o permitido. Los asesinatos, los latrocinios, los vicios más propios de bestias salvajes que de sacerdotes, inclusive aquellos de fe equivocada. Aquí están vuestros últimos delitos. —Mostré un grueso fajo de documentos-. Peticiones de asesinato y peticiones de propiedad… ¡Oh, cómo amáis las riquezas de este mundo.

Sin embargo, vuestra religión predica que no debéis responder a los ataques, o ir ante la ley o incluso tener propiedades, ¡mucho menos robarlas! Se os ha enseñado a no considerar nada como propio, salvo vuestro lugar en otro mundo mejor. Sin embargo, usáis joyas, vestís ricas túnicas, construís grandes basílicas, todo en este mundo no en el futuro. Se os ha enseñado a despreciar el dinero; sin embargo, lo acumuláis. Se os ha dicho que cuando recibáis un daño no os venguéis, que es un error devolver mal por mal. Sin embargo, lucháis entre vosotros como la chusma, torturando y matando a quienes os critican. No sólo habéis puesto en peligro la verdadera religión, sino también la seguridad del estado cuyo primer magistrado soy yo, por voluntad del cielo. No sois merecedores ni siquiera del Nazareno. Si no podéis vivir de acuerdo con los preceptos que estáis dispuestos a defender con el cuchillo y el veneno (alusión al envenenamiento de Arrio por Atanasio), ¿qué sois sino hipócritas?

Protegido: Delicia gastronómica y escénica

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Este artículo de Wired describe con detalle cómo el gobierno francés decidió dar una pensión a los inventores del “revelado” de las fotografías (Louis Daguerre y Nicéphore Niepce), y así donar el invento a la humanidad en 1839. Gracias a eso el proceso se mejoró en semanas, y las instrucciones se tradujeron a muchos idiomas.

Compárese con la batalla legal de 27 años sobre la patente de la película de cine, o cómo el asunto de la “piratería” de los estudios de cine norteamericanos (huyeron de la costa Este a la Oeste de EEUU para no pagar los derechos de la patente de Edison) tuvo que llegar al Congreso.

Invención abierta. Fuera patentes. En todo caso, que el Estado, o un órgano independiente, evalúe el interés e impacto de un invento (cosa que ciertamente no siempre es posible a priori, con lo que se podría también hacer a posteriori) y se remunere al inventor, pero que el invento quede LIBRE.

ESTO es lo que quiero (fotos/denuncia de Trevor Paglen). Arte y denuncia. Inteligente, elegante, discreto, revelador, y profesional. O ESTO otro (graffitis de Banksy).

Si tenéis más ejemplos, por favor compartidlos. Mi próximo proyecto se basa en esto, y me interesa mucho. Gracias.

Tanto Nick Veasey como Ben Kruisdijk son “artistas” que emplean los rayos X para crear (¿generar?) imágenes. El primero imágenes más complicadas (algunas requieren montaje) y de sujetos más grandes, el segundo añadiendo a simples rayos X una ilustración de línea.

Mérito artístico (y subsecuente debate) a parte, algunas de estas imágenes (todas las aquí mostradas son de Nick Veasey) son ciertamente espectaculares. Me voy a permitir ponerles un título inventado:

- “Pase y póngase cómodo, enseguida le atiendo con su hipoteca”

- Ligón seductor “¿te gusta lo que ves, nena?” / El vacío interior

- “Gran Hermano te vigila”

- “Lo que de verdad importa, es lo que está dentro”

- “Mírate las manos” ;-)

- Mis tres favoritas “Sin título” (ni falta que le hace, aunque una de mis propuestas sería: “El artista le dice a la SGAE “Que Te Jodan”)

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