Entre 2005 y 2007 (últimos datos disponibles) los ciudadanos de Amsterdam emplearon más la bici (0’87 veces al día) que el coche (0’84) según un estudio de FietsBeraad [más info: WWI].

Y eso que allí el clima es bastante más adverso que en España. A ver si aprendemos.

Si a alguien le interesa, puede seguir mi conferencia de hoy (“COPIAME sobre copyleft y software libre” 12:30h.) en directo desde la UPV (Campus de Gandía) a través de este enlace.

En un estudio publicado en Cerebral Cortex, el profesor asociado de Psicología en la Universidad de California – Davis (UC), demuestra que la región del cerebro (cortex medio prefrontal – o sea, detrás de la frente) que guarda las memorias propias (autobiográficas) también gestiona la conexión con la música y las emociones.

Este estudio tiene implicaciones en ámbitos como el Alzheimer, pero también nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de que la banda sonora de nuestra memoria, de nuestra vida, no tenga ©, no pueda ser restringida, limitada o eliminada, por aquellos que se autoerigen en “propietarios” de la memoria auditiva de nuestra vida.

capitán, estos nuevos gorros... no sé

capitán, estos nuevos gorros... no sé

 

 

lo primero es lo primero

lo primero es lo primero

 

la crisis de la energía

nos reímos de la crisis de la energía

 

lo que importa es la apariencia

lo que importa es la apariencia

 

a este le daba yo limosna

a este le daba yo limosna

 

Houston... ¿cómo que las fotos las he de hacer yo?

Houston... ¿cómo que las fotos las he de hacer yo?

Ahora en serio, esta última e impresionante foto es del ingeniero de vuelo astronauta de la NASA Clayton C. Anderson, de la 15a expedición a la Estación Espacial Internacional.

Otro apunte en serio: cómo convertir contenedores (que se han convertido en un problema, pues nadie los quiere y se acumulan por montañas en muchos puertos del mundo) en casas.

De camino al aeropuerto de Caracas, estuve hablando con mi chica (en voz baja, para no herir la sensibilidad del conductor del taxi) sobre las chabolas, o ranchos (barrio de ranchos en el cerro) como dicen ellos, que se ven por todas partes. Por desgracia abundan en la mayoría de países (incluído el nuestro), solo que en unos se ven mucho más que en otros. Le comenté sobre cómo evolucionó dicho fenómeno, su tasa de crecimiento, su particular fisonomía, etc, etc. Le sorprendió que hablase de ello con conocimiento de causa, que en ocasiones me haya zambullido en ellos, y en los peores barrios de las mejores ciudades, para hablar con la gente que los habita, humides trabajadores, marginados, drogadictos, familias numerosas…

Hay una pobreza que me horroriza mucho más: la pobreza de espíritu, que es la que permite, mediante el ma reparto de la riqueza, que ocurran estas cosas, para luego mirar hacia otro lado, o convertir a las víctimas en culpables.

Lo que más le sorprendió es que nunca lo comentase en mi blog. “No quiero que parezca populista o demagogo” le dije. “Además, mi blog es como un bloc de notas, y hay cosas que no se me pueden olvidar; cosas que de poco sirve que las explique a los demás, pues hay que experimentarlas de primera mano para entenderlas“. Sinceramente, en este aspecto prefiero hacer a hablar. Y tengo en mente algunas cosas para hacer, pero todavía no ha llegado el momento. Por ahora, en silencio, observo, aprendo, entiendo, y me preparo…

“Pero entonces que no te extrañe que la gente tenga una idea equivocada de tí” me dijo. Y no, no me extraña. No me preocupa lo más mínimo. De hecho, me encanta (y con este post, un poco más equivocados que estarán).

Ayer fue un día de los duros: avión de Bogotá a Lima a las 6 de la mañana, lo que significa levantarse a las 3 para estar en el aeropuerto a las 4:30, con situación irreal incluída (si es un vuelo de “código compartido” entre Taca y Avianca, y el identificador del vuelo es AV, entonces se embarca por Avianca ¿no? Pues no, no se puede, hay que ir a Taca y hacer la cola de nuevo. El vuelo de Taca excelente: avión nuevo, pantalla personal, tripulación simpática…

Interesante el sistema de entretenimiento de abordo: ¡con GNULinux embebido y puerto USB para trabajar con aplicaciones ofimáticas (y para otras cosas ;-) )!

 

Aquí también hay playa ;-)

Aquí también hay playa ;-)

 

Reunión toda la mañana, y a comer con el cliente en el restaurante Pescados Capitales de camino al aeropuerto (excelente y original comida, servicio, y con mejor prosa en su menú que muchos escritores de best sellers en sus procesadores de texto).

Luego directo al aeropuerto: Lima – Bogotá – Caracas para llegar pasada la media noche, y descubrir que el chofer del hotel no está, y al llamar para comprobar nos dicen que “no va a ir, así que cójanse un taxi”. Maldito Caracas, le estoy cogiendo manía a la ciudad y a sus habitantes, con lo bien que me ha ido en Lima y Bogotá, y lo amable y simpática que es la gente allí.

Al final, a las 2 en el hotel (entre inmigración, maletas, y largo recorrido en taxi), y levantarse a las 6 para la reunión de las 7.

Hoy, tras un copioso desayuno y una intensa reunión, hemos podido disfrutar de un paseo en coche con Mario Giubergia, un simpático y políglota chófer-guía, por Caracas. Se ha empeñado en demostrarnos que “en Caracas se vive chévere“, cosa que no se cree ni él (ya que como dice, la diferencia horaria aquí son 10 años y media hora ;-) ), y para eso nos ha llevado al Country Club, donde hemos visto escenas de las que soliviantan a un pueblo cuando hay miseria: chóferes  en 4×4 con lunas tintadas y escolta llevando a las hijas de los ejecutivos de las compañías petrolíferas americanas (cuando se trata de negocios se ve que ya no son el “Imperio del mal” para Sr. Presidente) a tomar sus clases de tenis o golf. También nos ha paseado por la zona de las embajadas con más alambres de espino y cámaras de lo que suele ser habitual, los altos, etc. Hemos terminado en el Hatillo. Curioso pero nada interesante, a excepción de una gigantesca tienda de artesanía y productos regionales (con una colección de salsas que podría convertir a uno en un afamado chef de la noche a la mañana) donde hemos comprobado el uso que los indígenas venezolanos daban al petróleo: reparar sus canoas.

Para cenar, repito el del viaje anterior: el Punta Grill, con un par de empresarios españoles, la responsable de una asociación, y mi chica. Buena comida, sencilla, pero excesiva. Tras cambiar en el mercado paralelo (al doble del cambio oficial), directos a dormir que mañana hay que madrugar y volar mucho (si no han cancelado el vuelo como se rumoreaba).

Hasta pronto LatAm.

PD: Hay que estar atento a todo aquí. No digo que sea por ser Venezuela, pero esto no me suele pasar en otros países: en la cuenta del hotel me habían aplicado una tarifa el doble que la reservada (perdón, se nos olvidó aplicar la tarifa de la Embajada Española) y además habían cargado el servicio de chófer del aeropuerto que nunca apareció (tras comprobarlo con un montón de personas y empleados). Dan ganas de no volver.

Un estudio canadiense revela que si se derrite la capa de hielo antártica (cosa que parece bastante inevitable, y en breve plazo) se desplazará el eje del planeta unos 500 metros, con consecuencias extremas, desde las más inmediatas como la inundación de Washington D.C. o California, o grandes áreas de la India, hasta las más a largo plazo.

Podemos frenar el fenómeno (y otros como la acidificación) a base de reducir la polución. Pero parece que no hay vuelta atrás. Y no será porque no nos han avisado los científicos.

Anoche fuimos a cenar a Harry Sasson, verdadera fusión con platos Thai, Japo, Chinos, Marroquíes, Colombianos… y con música en vivo. No repetiría, pero no estuvo mal. Todo ello en la animada Zona Rosa-T.

Esta mañana hemos estado en La Candelaria. El recién renovado y espectacular Museo del Oro (donde he visto algunas figuras precolombinas que me han hecho preguntarme, no sobre el origen extraterrestre de la vida en la Tierra, sino si estos indios jugaban a Unreal Tournament)

Figura precolombina del Museo del Oro

Figura precolombina del Museo del Oro

Catedral, comprar artesanía, y la sede de Hacienda, que en su tejado tiene esta curiosa figura de lector (o contable revisando números), y sin corazón; ¿por qué será?

curiosa estátua oro precolombino (UT?)

curiosa estátua en Hacienda (sin corazón)

calles empedradas, nuestra señora del Carmen con sus absurdas normas (2 y 6):

… y la mayoría de restaurantes cerrados. Así que en vez de probar El Santo Viatico, El Bolón Verde, Quinua y Amaranto, o Últimos Virreyes, hemos terminado comiendo en un argentino sin pena ni gloria.

Leo Cocina y Cava también estaba cerrado. A ver si tenemos la suerte de cenar allí mañana por noche (aunque luego haya que levantarse a las 3 para ir al aeropuerto), ya que dicen que es el mejor restaurante de Bogotá, y el 4° de Latinoamérica.

Esta noche ha habido cena con empresarios y ejecutivos españoles en un curioso sitio del Parque de la 93: el Café Renault, decorado con parafernalia de (y asumo que patrocinado por) la marca de automóviles Renault.

Lo reconozco, escribo como el culo. Me pierde la inmediatez, el no editar ni mis palabras ni mis pensamientos. Y las pocas veces que releo lo que he escrito me arrepiento de esa urgencia impulsiva. Expresiones soeces, construcciones atropelladas, conceptos desestructurados…

Sé que esto es un blog, y no es mi profesión. Pero me gustaría escribir como Hendrick Hertzberg [aquí su blog]. Ahora estoy leyendo Politics, una recopilación de artículos del editor ejecutivo de The New Yorker que fue escritor de discursos del presidente Carter. Contiene joyas como este párrafo de introducción a un artículo sobre el escándalo de William Bennett (traduzco):

Como Judeo-Cristiano averso a la religión, y que es tan americano o mejor que cualquier evangelista engominado, sujeta-biblias, promotor del apartheid de cualquier canal de televisión UHF que pueda usted nombrar, debo protestar.

O sutilezas como la que se encuentra en un artículo en el que cubría la campaña de Bush (padre) en una granja en Dakota del Sur (traduzco):

El olor de la mierda, como su sonido, no es del todo desagradable.

No es Daniel Bell, Bruno Bettelheim, Simon Weil o George Orwell (o Larra), pero lo que daría yo por “conformarme” con eso.

Así que disculpen ustedes mis tropelías, y disfruten de la inmediatez impulsiva.

 

Que a nadie se le olvide: lloran los soldados, mueren los niños, sufren los ancianos… todos somos humanos menos los hijos de puta de políticos y “líderes” sectarios que quieren enriquecerse o hacer avanzar su causa enfermiza a costa de la sangre, sudor y lágrimas de los demás.

En este caso particular, la foto la tomó Michael Yon en Iraq tras un ataque de un terrorista suicida a un blindado americano mientras había una veintena de niños alrededor. El terrorista pudo haber esperado, o atacado más adelante, pero le dio igual, cegado por la promesa de un paraiso ganado a base de ignorancia y manipulación. El soldado de la foto es el Mayor Mark Bieger. La niña que se desangró en sus manos mientras corría hacia un hospital se llamaba Farah. Ni Bush ni Cheney ni la Knéset ni el Muhammad de turno que la voló por los aires conocieron a sus padres o vieron llorar a Mark.

Hijos de puta.

Mira esta foto y sufre, ya que ni tú ni yo estamos haciendo nada para evitar que esto ocurra.

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